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Pepe y Ramos, infranqueables ante Barça y Bayern
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Se sienten reforzados posicionalmente con el 1-4-4-2
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En Múnich, su examen alcanzará la máxima dificultad

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Pepe-Sergio Ramos, Sergio Ramos-Pepe han demostrado ante el Barcelona y el Bayern que forman la mejor pareja de centrales del momento, tanto a nivel nacional como internacional… con permiso de Miranda y Godín, que quizá no tengan su mismo caché, pero su rendimiento no le va a la zaga.
Lejos queda el principio de temporada en el que ninguno de los dos estuvo a su nivel por diferentes motivos. El portugués ha enterrado el demoledor mensaje de Mourinho. “Lo que le pasa a Pepe es que ha sido atropellado por Varane y no lo sabe asimilar” y Ramos ha aparcado la prolongación de su contrato, que llegará en su debido momento.
Cuando están en forma, como ocurre en este tramo final de la temporada, Pepe y Sergio Ramos juegan en otra dimensión. Sin duda, ellos están siendo los grandes beneficiados del reajuste táctico que se ha visto obligado a realizar Carlo Ancelotti por las ausencias, primero de Cristiano Ronaldo y después de Bale. En esta nueva disposición táctica más cerca del 1-4-4-2 que del 1-4-3-3, con Di María de jugador bisagra por la derecha, los dos centrales se sienten reforzados. Menos vulnerables.
¿Por qué? Por dos razones. La primera, que los dos laterales (Carvajal y Coentrao) se cierran y les arropan por dentro. Les evitan bascular más de la cuenta hacia los costados porque las bandas, defensivamente, las tapan los interiores: Di María e Isco. Y, en segundo lugar, porque tienen por delante dos escudos en las figuras de Xabi y Modric, que juegan unos metros más avanzados que ellos.
Con referencia o sin ella
Pepe y Sergio tienen refuerzos a la hora del repliegue. No se sienten tan indefensos como les ocurría antes en determinados momentos de los partidos en los que los atacantes contrarios les llegaban muy libres por el centro y además ellos llegaban en carrera y a ellos les pillaban parados.
Una cuestión que hay que valorar en estos dos últimos partidos de Pepe y Sergio es que se han tenido que enfrentar a delanteros de distinto calado y estilo y en ambos casos salieron triunfadores. En Valencia, el Barça no mostraba una referencia ofensiva fija. Messi arrancaba desde lejos. No era un ariete al uso. A base de anticipaciones, de apoyos y vigilancias le anularon.
El miércoles tuvieron enfrente una referencia, un delantero centro de los de verdad, tanque, Mandzukic, y no le dejaron rematar ni una. Ni por arriba ni por abajo.
Pepe y Sergio deben ser los pilares del equipo en Múnich. La responsabilidad es colectiva, pero ellos por su posición en el campo y por la cantidad de trabajo que van a tener se antojan esenciales. Sin otra gran actuación suya no se podría garantizar un Madrid en la final.
Además, Sergio tendrá el hándicap de que una tarjeta amarilla le dejaría fuera de una presunta final y anímicamente es una cuestión a tener en cuenta en un jugador de sus condiciones, que nunca se esconde y cuyas dotes de liderazgo le obligan siempre a entregarse al máximo. Sacarse esa cuestión de la cabeza es complicado.
