JUANMA CARRETERO VALENCIA
El camino de Cataluña hacia la independencia es tortuoso y está lleno de incógnitas. De hecho cada vez surgen nuevos modelos a seguir, en función de lo que en cada momento es más propicio a los intereses políticos de cada uno. Lo último del Gobierno de Artur Mas es fijarse en Kósovo como base para referéndum catalán, como antes se habían fijado en Escocia, o en Baviera o Puerto Rico.
El Gobierno catalán invoca la jurisprudencia del Tribunal Internacional de La Haya como base de un referéndum catalán, porque, señala su portavoz, Francesc Homs, a su juicio es el primer documento que pone las bases del derecho a decidir internacional, en referencia al dictamen que este tribunal emitió en julio d 2010 que consideró que la declaración unilateral de la independencia de Kosovo de 2008 no violó el Derecho Internacional.
Kosovo, con una población que no llega a los dos millones de personas y una extensión de 10.887 km2, proclamó unilateralmente su independencia de Serbia en febrero de 2008, casi 10 años después de salir de una guerra, tras la cual su administración quedó en manos de la ONU y la OTAN. Su independencia contó con el beneplácito de EE UU y de la mayoría de los países de la UE, no así de España, Eslovaquia, Grecia Rumanía y Chipre, como tampoco reconocen la independencia Rusia y, por supuesto Serbia.
Pero si los antecedentes a la declaración de independencia de Kosovo poco tiene que ver con la realidad catalana, hay que recordar que en el presente la República de Kosovo está fuera de la UE y, aunque hay un acercamiento para comenzar a negociar la preadhesión -a pesar de las presiones de España en su contra en el seno de la Comisión Europea-, que sería la antesala para convertirse en Estado candidato a ingresar en la UE, pero que en ningún caso garantiza la adhesión. En estos momentos, la UE tiene cinco países candidatos: Serbia, Islandia, Montenegro, Turquía y Croacia, que el próximo mes de julio se convertirá en el 28 socio de la Unión Europea.
Respecto a la posición española respecto a Kosovo es clara y, en este caso, no ha variado un ápice entre la política del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y la del Gobierno popular de Mariano Rajoy. Es decir, una oposición frontal a una secesión unilateral que es contraria al derecho internacional, advirtió en Bruselas el ministro de Exteriores José Manuel García Margallo, quien añadió que el artículo 2 de la Constitución española fija «la indisuluble unidad de España, patria común e indivisible de los españoles».
Antes de reflejarse en el espejo de Kosovo, el Gobierno de Artur Mas se había mirado en el de Escocia, pero enfrente vio algo inalcanzable: un referéndum de independencia mediante acuerdo con el país del que se quieren independizar, el Reino Unido. Este acuerdo es el ejemplo a seguir, según el portavoz del Ejecutivo catalán, que señala que lo importante no es la articulación del referéndum, sino la voluntad política que lo ha hecho posible.
Pero el presidente Catalán, consciente de la dificultad de lograr la independencia ha mirado también otros modelos que a su entender encajarían con las aspiraciones de los catalanes sin llegar a la decisión traumática de la secesión. En este caso sería un Estado asociado, con un estatus similar al que tiene Puerto Rico en EE UU. Otro modelo que desea el ala menos independentista de CiU, el de Unió de Josep Antoni Duran Lleida, es el del Estado alemán de Baviera. Es decir, añade, una confederación de estados libres. En este modelo coincide también el PSC que propugna un Estado federal en el que Cataluña sea la Baviera de España.