Albert Einstein y David Hilbert la consideraron como la mujer más importante en la historia de las matemáticas. Emmy Noether, de origen judío, tuvo que lidiar toda su vida con una sociedad científica que todavía no estaba preparada para ver la igualdad inherente en todas las personas.
En esta ocasión Google decidió rendir homenaje a la mujer, cuyos aportes de gran importancia para el mundo de las matemáticas y la física actual hace que hoy en día la ciencia no sea lo que es por Emmy Noether.
Bien por su condición de mujer, bien por su etnia y cultura, esta profesora fue rechazada en varias ocasiones como docente en la universidad hasta que su eminente e impresionante trabajo se impuso a cualquier prejuicio.
Durante su vida, Emmy Noether fue capaz de asentar las bases de lo que hoy día conocemos como álgebra abstracta, una materia que estudia ciertas estructuras algebraicas de difícil definición pero muy necesarias para el desarrollo de esta disciplina. El estudio del álgebra abstracta ha permitido observar con detenimiento las afirmaciones lógicas en las que se basan todas la matemática y las ciencias naturales, y se usa hoy en día prácticamente en todas las ramas de esta disciplina. Más fácil de comprender, tal vez, sea su aporte a la física teórica, a la cual le concedió el denominado teorema de Noether. Este ocupa el lugar central dentro de los resultados de la física ya que permite explicar El teorema de Noether es uno de los más importantes jamás probados en el desarrollo de la física moderna(o comprobar) que cualquier simetría proveniente de un sistema físico está sujeta a una ley de conservación.
El teorema de Noether es considerado como “uno de los teoremas matemáticos más importantes jamás probados de entre los que guían el desarrollo de la física moderna”. Pero además de estas dos importantes aportaciones, Emmy Noether es la responsable de originar y cimentar otras importantísimas ideas en el mundo de las matemáticas. Como decíamos, el álgebra nunca volvió a ser lo mismo gracias a Noether, y desde que se puso manos a la obra, el tratamiento de esta disciplina ha cambiado profundamente.
Participó en el desarrollo de la teoría de la invariante algebraica, probando la existencia de una base infinita; El teorema de Noether permitió demostrar que la relatividad formulada por Einstein no violaba, de manera alguna, las leyes de conservación.
También fue importantísima su contribución en el mundo de los números hipercomplejos y, cómo no, el álgebra conmutativa, entre otras y sutiles contribuciones.
CONTRA VIENTO Y MAREA
La matemática, en sus apenas 53 años, no solo marcó profundamente su huella en la historia de las matemáticas y la física. Su vida no fue sencilla y tuvo que enfrentarse en numerosas ocasiones al rechazo. Incluso fue expulsada de su país natal, Alemania, por su ascendencia judía. Pero su historia, aunque condicionó sus aportaciones, lo hizo en un sentido positivo. Nacida en Baviera, hija de un matemático, sus primera intención fue la de enseñar lenguas extranjeras, aunque cambió de opinión y terminó dedicándose a las matemáticas. En sus primeros años, debido a su condición de mujer, fue criticada y, en cierta medida, rechazada por algunos de sus compañeros.
En 1915, Klein y Hilbert la invitaron a explicar como su idea central, la que daría cuerpo al “teorema de Noether”, podía aplicarse a la reciente teoría de la relatividad de Einstein. Comenzó a trabajar, entonces, en la universidad de Gotinga, en el departamento de matemáticas, aunque la facultad de filosofía opuso serias objeciones, por lo que tuvo que “sustituir” a Hilbert durante cuatro años en sus clases. Pero aún así, Emmy Noether continuó iluminando las mentes de los denominados “chicos de Noether”, matemáticos que más tarde pondrían su propio nombre entre los hitos de Noether, quien trabajó durante 7 años sin cobrar por su condición de mujer. En 1919, al fin, fue reconocida como docente de la universidad, donde continuó hasta 1933.
Con la llegada del partido Nazi al poder, su reconocimiento se vio empañado y fue expulsada, como tantos otros judíos, de los puestos importantes (y no importantes) del mundo académico. Finalmente huyó a Estados Unidos, aún conservando el reconocimiento de la comunidad científica a pesar de las vicisitudes de su vida.
Poco después, en 1935, tuvo que ser operada de un quiste ovárico, del cual no se recuperó a pesar del buen pronóstico. A día de hoy su muerte todavía parece un tanto misteriosa debido a la velocidad con la que ocurrió a pesar de su buen estado de salud.