Berln, 21 jul (EFE).- El teatro de Bayreuth (este de Alemania) recibe la prxima semana entre andamios a la procesin de wagnerianos de todo el mundo para un Festival Richard Wagner con rango de acontecimiento por ser el 200 aniversario del nacimiento del compositor.
La fachada del viejo teatro sobre la Verde Colina de la ciudad bvara, cuya piedra fundacional orden colocar Wagner en 1872, est siendo restaurado, entre toldos que reproducen el edificio original, a cinco das de la apertura de la temporada.
Ah culminar, como cada ao, la peregrinacin de devotos del compositor, encabezados por la canciller Angela Merkel -fiel al festival desde sus tiempos en la oposicin- y nefitos como el presidente del pas, Joachim Gauck.
Que no se haya conseguido renovar la fachada a tiempo para una temporada en que se cumplen 200 aos del nacimiento de Wagner (Leipzig, mayo de 1813) y el 130 de su muerte (Venecia, febrero de 1883) es algo que Bayreuth asume sin complejos.
La historia del teatro fue y es convulsa, desde que el compositor logr convencer a su mecenas, Luis II de Baviera, el Rey Loco, de que era el mejor lugar del mundo para escuchar sus peras.
Ah inaugur Wagner su primer festival, en 1876, y as se ha perpetuado el culto a sus peras en tiempos de paz o de guerra, incluidos los aos de sumisin entusiasta de los herederos del compositor al Tercer Reich de Adolf Hitler.
Un par de toldos no van a disuadir a quienes esperan hasta seis aos para lograr su entrada, menos an en este Ao Wagner 2013.
La apertura ser con la reposicin del “Holands errante”, dirigida por Christian Thielemann, a lo que seguir el estreno del “Anillo del Nibelungo”, con escenografa de Frank Castorf, Kirill Petrenko a la batuta y Aleksandar Denic como responsable del diseo.
Castorf acude con su sello de provocador, tras fracasar los intentos por llevar al festival a los cineastas Wim Wenders y Tom Tykwer.
Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, nietas del compositor y codirectoras de Bayreuth, convencieron al dramaturgo berlins y ste respondi con una apuesta que, como explica en el diario Der Spiegel, tal vez no sea el nuevo “Anillo del Siglo”, como se etiquet en 1976 al de Patrice Chrau y Pierre Boulez, pero dar que hablar.
Castorf, de 62 aos, hace desfilar la tetraloga desde un motel tejano con gasolinera -en “El oro del Rin- a Baku, capital azer, a las cordilleras de Dakota del Sur, en las piezas siguientes.
El dramaturgo, acostumbrado al Berln donde se le consiente todo, ha tenido problemas para encajar en la tradicionalista Baviera.
Bayreuth funciona con normas “propias de funcionarios de Correos” y bajo esquemas que semejan los seriales televisivos, bajo reglas propias de la Alemania comunista, lamenta el director en Spiegel.
Las crticas de los artistas son la constante desde tiempos de Wolfgang Wagner, mandams del festival durante medio siglo, quien ahuyent con sus ataques de ira a la mezzosoprano ms wagneriana y bvara, Waltraud Meier.
Estas situaciones suelen ser la comidilla de los entreactos del festival -una hora de reloj-, que este ao presuntamente se repartirn entre comentarios al “Anillo” y a los andamios.
Todo ello cuadra en un festival que tiene hasta seis aspirantes por cada una de las 1.974 plazas del teatro, a lo largo de las 30 galas que la temporada -del 25 de julio al 28 de agosto, este ao-.
Bayreuth debe incrementar la venta de entradas -un 67 %, segn explic a Efe Peter Emmerich, su jefe de prensa- y reducir el cmputo de invitados, ya que la crisis hizo mella en los aportes pblicos.
El festival rinde cuentas a sus donantes pblicos -Gobierno federal, Land de Baviera y la ciudad de Bayreuth-, y a la Sociedad de Amigos de Bayreuth, que exigen transparencia a las Wagner.
La reforma costar unos 50 millones de euros (65,6 millones de dlares), entre la renovacin de escenarios y los espacios dedicados a los ensayos, que la orquesta se ve obligada a hacer en el restaurante vecino al teatro.
Desde 1876, Bayreuth ha sido reformado repetidas veces, pero mantiene el esquema original de representar en exclusiva las peras de Wagner y de abrir cinco semanas al ao, lo que limita la capacidad recaudadora por venta de entradas.
Por Gemma Casadevall