
PARÍS.- Incapaz de hacer frente al flujo de refugiados, Austria anunció ayer su intención de edificar una barrera metálica a lo largo de su frontera con Eslovenia. Si ese proyecto se concretara, se trataría del primer muro erigido entre dos países signatarios del tratado de Schengen y marcaría, de hecho, el fin del espacio de libre circulación intraeuropeo.
Es necesario “asegurar una entrada ordenada y controlada” del flujo de migrantes”, explicó la ministra del Interior austríaca, Johanna Mikl-Leitner. “Estas últimas semanas, grupos de migrantes se mostraron más impacientes, agresivos y emotivos” y “es necesario tomar todas las precauciones”, señaló.
Miembro del partido conservador (OVP), aliado de la coalición gubernamental con los socialdemócratas, Mikl-Leitner estimó necesario tomar “medidas fuertes y durables” frente al riesgo de sublevación de migrantes que suelen esperar durante horas en el frío para pasar la frontera entre ambos países.
Incapaces de canalizarlos y de llegar a un acuerdo para acogerlos, los europeos parecen decididos a cerrarse cada vez más a los refugiados. Ante el flujo incesante, la mayoría de los países balcánicos intentan desplazarlos lo más rápidamente posible hacia los Estados vecinos, exacerbando las tensiones latentes.
Tan temida por la Comisión Europea (CE), una reacción en cadena ha dejado de ser impensable a lo largo de esa larga ruta de los Balcanes del Oeste, que parte de Turquía y Grecia.
“Esta crisis podría provocar un terremoto en el paisaje europeo”, poniendo incluso en peligro el tratado de libre circulación, advirtió el martes en Bruselas el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.
Al anunciar su proyecto de barrera para frenar las llegadas, que se elevan a más de un millar por día, Austria acusó a Eslovenia. Pero el pequeño país se declara “desbordado”. Según su primer ministro, Milo Cerar, su gobierno “ya preparó un escenario similar desde hace un tiempo”. “Estamos dispuestos a edificar una barrera con Croacia en cuanto sea necesario”, advirtió.
La presión migratoria afectó incluso las relaciones entre Alemania y Austria, hasta ahora socios solidarios. Ayer, el ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, reprochó a su vecino “comportamientos incorrectos”.
“No creemos que el problema actual de los refugiados, la crisis que concierne a todos en Europa, pueda resolverse mediante la construcción de barreras”, dijo a su vez el portavoz del gobierno en Berlín.
Pero la política decidida por la canciller Angela Merkel tiene cada vez más detractores. El dirigente de Baviera Horst Seehofer, cuya región se ve sumergida por la llegada continua de candidatos al asilo, la emplazó ayer a “reconsiderar su posición” y acusó a Viena de incitar a los refugiados a seguir camino hacia Alemania.
Thomas de Maizière acusó incluso a las autoridades austríacas de trasladar refugiados hasta la frontera entre ambos países en forma “clandestina” por la noche.
De Maizière también anunció que su país mantendrá hasta el 13 de noviembre los controles fronterizos. En ausencia “de modificación importante de la situación”, agregó que la medida podría ser prolongada por tres meses suplementarios.
Según estadísticas oficiales, Alemania ya registró 577.000 solicitudes de asilo desde comienzos de año. El gobierno prevé un total de entre 800.000 y un millón de demandas en 2015, cinco veces más que el año pasado.
La crisis es tan profunda que resulta difícil imaginar cómo harán los responsables europeos para sacar al bloque de la actual situación. A 26 años de la caída del Muro de Berlín, Europa redescubre barreras y erige murallas desde Bulgaria hasta el canal de la Mancha para bloquear migrantes y refugiados.
España comenzó en los años 90, al instalar alambradas de púas en torno a sus enclaves de Ceuta y Melilla en el norte de África. Grecia hizo lo mismo con Turquía en 2012. Bulgaria en 2014. Este verano Hungría construyó dos barreras: una de 175 kilómetros con Serbia y otra con Croacia. Semanas después, Eslovenia la imitó al cerrar el paso con Croacia.
A esos muros terrestres habría que agregar otro, un inmenso espacio marítimo y mortal: el Mediterráneo. Desde enero pasado, más de 2500 personas murieron mientras intentaban atravesar el mar para llegar a Europa. Entre ellas, el 3 de septiembre, un chico de tres años apareció ahogado en una playa turca. La foto de Aylan Kurdi se transformó en el dramático emblema del actual flujo migratorio sin precedente, así como de sus dramas.

Una afgana de 105 años llega como refugiada a Croacia

Dos nuevos ataques contra refugiados en Alemania

En la UE todos se acusan por la falta de acuerdo sobre los refugiados
La ultraderecha alemana se moviliza contra Merkel y los refugiados
Los grupos radicales triplicaron en el último año sus ataques racistas contra edificios que cobijan inmigrantes; sus marchas son cada vez más concurridas

La oposición reclama a Merkel que endurezca su política contra los refugiados
